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miércoles, 24 de octubre de 2012

LOS MATERIALES ESCOLARES Y LOS RECURSOS


La escuela no debe despilfarrar recursos, sino que dentro de su sencillez y humildad, y contar con los materiales imprescindibles para cumplir su misión y no puede renunciar a ellos porque, en caso contrario, quedaría mermada parte de su eficacia. Hay un cierto cuidado reverencial por los materiales para que duren y sirvan al mayor número de alumnos posibles. La escuela se abre a todo tipo de jóvenes, de modo que habrá algunos que puedan costearse sus materiales; hay otros, tan pobres, a los que la escuela tiene que proveer de lo más necesario. Finalmente, hay elementos comunes (cartelones, sillas, mesas, pizarras…) que la escuela tiene que agenciarse para servicio de todos los alumnos: unos, por ser de uso común; otros, porque sería engorroso que cada alumno trajera los suyos como sería el caso de la tinta. Hay una idea permanente en la escuela y es que pretende ser un taller de trabajo, preparatorio para la vida. Por consiguiente, si el alumno quiere progresar, necesita de herramientas: si carece de ellas, o se olvida de llevarlas a clase, no puede trabajar y se dedicará a molestar a los demás estudiantes pues no tiene nada que hacer. De ahí la insistencia en que todos tengan sus materiales de trabajo: si algunos alumnos carecen de medios para procurárselos, la escuela se los proporciona, aún a costa del bolsillo de los maestros. En la actualidad, se habla de la pedagogía ecológica o del escenario. Un aula en la que sobreabunden los elementos estimulares es más rica que otra desnuda y aséptica: se aprende en y del escenario.

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